A-probaciones

Calculo que manejo a un kilometro por minuto, que tardo media hora en bañarme y cambiarme, que mi casa esta a quince minutos de la universidad, calculo todo mal.

No soporto tener el tiempo encima, tampoco las excusas malas y mas que nada, no soporto dejar de escribir en el blog.

Pero lo hago.

Confesiones inconfesables pt I

Bah, si fueran realmente inconfesables no lo estaría haciendo. Es otro intento (posiblemente fallido) de encontrar qué seguir escribiendo por acá.

Las ganas de iniciar esta serie de post nacieron hoy a eso de las 10 am, me encontraba semi dormido, con antojo de café y con ganas de escuchar algo que llevara tiempo sin escuchar. Prendí la PC y entré a Taringa (gracias Argentinos, por demostrar que también ustedes son unos simios buscapleitos cuando así se lo proponen). ¿Qué descargaría? Me decidí a descargar únicamente dos archivos: Un disco de éxitos de Violeta Parra y otro álbum de Arjona (aquí viene lo bueno), el de Sin daños a terceros.

¿Quién de ustedes me ha leído o escuchado decir que me caga Arjona? Ya, bajen la mano, sí, son muchos los que me van a llamar hipócrita.

Me caga Arjona.

Me gusta Arjona.

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Necesidades modernas

Justino Flores es un hombre que como todo buen jefe de familia se ve preocupado por la educación de sus hijos, en tiempos donde la educación pública sólo engendra criminales decide omitir esta opción y buscar un segundo trabajo para poder pagar una escuela privada para Ramón y Alejandra, sus dos pequeños hijos.

Los diarios no suelen ofertar trabajos que gente sin piernas ni brazos pueda requerir, pero el día era martes y el mes Abril, Justino estaba de suerte. Un mordaz y poco común empleo se ofertaba: “Se busca pisapapeles humano, no se tiene que hacer nada más que respirar de manera silenciosa y adecuada”.

Justino Flores pidió ayuda para cerrar el periódico y marcar el teléfono. Fue entrevista fluida y encantadora, la cual terminó en una contratación inmediata.

Krahe no cree en él

Goethe afirma que todo pasado fue mucho mejor. A eso, Bunbury responde cuestionándose que si todo futuro no será mucho mejor. Por su parte, Krahe opina humilde -pero concluyente- que todo tiempo pasado fue anterior.

Por razones como estas, muchachitos, me atrevo a concluir con que Javier Krahe es Dios.

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